LA ÉTICA PIERDE EL JUICIO

  • Jorge Larrosa Bondía

Resumo

En este ensaio es analisado la ética como un acontecimiento que no pueda fundamentarse. Solamente es posible mostrar dónde y cuándo acontece. Y eso, mostrar, es lo que hace el testimonio y también la obra de arte. Con la ayuda de Irene, la protagonista de Europa 51, se mostra la irreductibilidad de la ética a la política y a la moral, su falta de fundamento, su falta de normatividad, su falta, en suma, de logos. Asi es detacado tres cosas: primero, el no sé de Irene, como una conducta inexplicable a la orden burguesa, que escapa al principio de razón suficiente, que escapa a la normalidad; segundo, al aprendizaje de Irene basado en la repetición, latencia y revelación, que nos es toma de conciencia y no ocorre por una pedagogía de la verdad. Su aprendizaje pasa por situarse en un lugar exterior al saber, a la conciencia, y a las representaciones, es decir, en el no sé. Irene se conduce y es conducida a otra cosa que a un saber; por fin, en tercer lugar, los distintos momentos del desplazamiento de Irene, su perda del juicio en todos los sentidos de esa expresión: el juicio en el que es juzgada (y condenada) por todos los representantes de la razón y de la moral, y el juicio que le permitiría a ella misma entenderse y encontrarse en el interior de un orden de razones cualquiera. Asi Irene gaña la capacidad de estar presente y busca el gesto justo, la palabra justa, la mirada justa, aquella que da vida e instaura la paz. En esa búsqueda a la vez ética y existencial, lo que Irene muestra es que hay siempre un exceso, un grano de locura, algo irracional o desordenado, algo en suma que escapa al juicio, a la argumentación, a la razón, a la sensatez, a lo que todavía podría explicarse. Esas tres cosas mostran que la cuestión ética no es un cuestión jurídica.

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